En la habitación nº 302 del Hotel Santa Bernardita, en pleno centro de Concepción, una madre amamanta a un varoncito de treinta y cinco años; y a pesar de que ella no es su madre, lo alimenta con dedicación y ternura, con amor, con aprecio. Ella está al tanto de todo; ella sabe lo que él ha sufrido. Se conocen desde hace dos años. Él le contó su historia. Lo destetaron a los dos meses de haber nacido y terminó su infancia con mamaderas
- me criaron con leche en tarro - reflexionó él una vez amargamente.
El amor ¿qué es el amor? - se pregunta ella, mientras le da de comer - el amor es el sacrificio.
Lo arropa.
Están ambos desnudos en la cama cubiertos por una sábana.
"Una mujer no puede, no debe abandonar a su hijo tan pronto" - se decía a sí misma.
- pobrecito, mi bebé hermoso - susurra en su oído.
Lo mira con ojos de madre que siente el dolor en las entrañas.
"A los niños hay que amamantarlos hasta que no quieran teta" - Piensa -
"A mis hijos les daré de mamar aunque mi marido se oponga. Él siempre
dice que los niños deben crecer independientes, pero... "
Así es, esta mujer tiene marido. Y su marido es una - ¿cómo decirlo? -
una eminencia, un intelectual. Admirado y respetado por muchos. Su
principal trabajo consiste en la creación de un nuevo "paradigma
epistemológico de la ciencia" en donde las paradojas de la complejidad
quedan completamente resueltas. Da charlas en todas partes del mundo; es
citado en artículos científicos quince o veinte veces al día. En fin,
un genio por donde se le mire. Su único defecto es un pequeño detalle:
el tipo es malo en la cama.
Ciertamente se trata de algo que no tiene importancia. A la la
larga, el mundo y la historia universal lo van a recordar por sus
aportes. La tecnología y la industria armamentista utilizarán sus
teoremas para vigilar y matar personas. Nadie se enterará de que el tipo
no sabe echar un polvo.
De cualquier forma, engañar no está
bien, y ella sufre por eso. Está traicionándolo, está jugándole chueco, y
con estos pensamientos en mente busca el control remoto para distraerse
un rato. En la televisión están dando las noticias del día.
En
primer plano aparece Jovino Novoa saliendo de una iglesia. Los
periodistas se precipitan a enchufarle el micrófono. Jovino lleva la
biblia en la mano derecha y explica con voz fuerte y clara
- No existe - toma aire - ni ha existido - gira la cabeza - un sistema
de financiamiento ilegal para mi partido. Esto lo juro de manera
categórica, poniendo ambas manos en esta biblia - muestra una biblia
atrapada entre sus manos.
En ese preciso momento, aparece monseñor Ezzati, acompañando
moralmente a su amigo, haciendo un hermoso gesto de aprobación con la
cruz de oro.
Un periodista pregunta por los correos
electrónicos que se hicieron públicos, por las boletas ilegales, por las
declaraciones del contador y de la secretaria. Jovino sólo responde
- No tengo más declaraciones - se aleja de las cámaras con dignidad.
Nuestra madre apaga el televisor. Ahora se siente un poco más tranquila.
Sabe que ella no está usando dineros de las AFP's para pagar hoteles;
sabe que no elude al fisco ni egaña a los votantes para huir por un par
de horas con su amante.
Si Dios perdona los fraudes de Jovino Novoa
a través de monseñor Ezzati, entonces, Dios perdonará todos nuestros
pequeños pecados.
Así que le da dos golpecitos en la mejilla a su varoncito, luego lo besa ardientemente y...
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